martes, 18 de mayo de 2010

Todos tenemos un facho dentro


De una forma u otra, todos tenemos un facho adentro. El socialismo es una utopía, la socialización una necesidad.

Tranquilos, no se desesperen y quieran revolear la pc, o tirarme abajo el blog. A ver si nos entendemos?

Las personas necesitamos crecer, ser más, sentirnos importantes. Hay distintas formas con las cuales podemos acceder a esa necesidad. Acumulando dinero, bienes materiales, conocimiento, fama, prestigio, poder, títulos, reconocimiento, etc.

Ahora bien, nunca como hasta ahora alguien había sabido explotar de tan acertada forma esa necesidad como el neoliberalismo. De su mano llegaron el consumismo y el individualismo exacerbados a su máxima expresión.

De esta forma nos han disgregado por completo, nos crearon necesidades y por otro lado nos obligaron a ser individualistas para poder satisfacerlas. Ese individualismo lo fomentaron directamente desde la formación escolar primaria, incrementándolo cada vez más a medida que avanzamos en la pirámide educacional.

Ya a nivel laboral nos entrenaron para ser cada vez más eficientes en lo nuestro, así rendimos cada vez más en lo que les interesa sin mirar las cosas que pasan a nuestro alrededor. Sin cuestionar nada ni a nadie.

Ni que hablar a nivel científico, la cuestión es llegar a lograr demostrar o conseguir lo que deseaba quien nos financió la investigación, sin ver más allá de las implicancias que este logro pueda tener. No importa quién nos lo haya financiado, sean empresas privadas o estado. Si queremos reconocimiento material o profesional tenemos que lograr nuestro objetivo al precio que sea. Hay que enfocarse en él sin miramientos. Y queriendo o sin darnos cuenta nos enfocamos en él para lograr el reconocimiento.

Inteligentemente nos volvieron minimalistas, individualistas para que no cuestionemos nada, para que no interactuemos con nada. Así somos más vulnerables, más manejables.

Pero, siempre hay un pero; se les olvido un pequeño detalle. El crecimiento individual tiene un techo, los bienes son finitos y las necesidades que creamos se agotan cuando los únicos que crecemos somos nosotros.

Y cuando se agotó la posibilidad de crecer, el facho que todos llevamos dentro comienza a inquietarse, pierde el reconocimiento, el poder, la autoestima; se estanca y comienza la debacle. Y sino muchachos miren la historia. No hace falta ser sociólogo, psicólogo, economista para darse cuenta.

Se les olvido ese pequeño detalle muchachos. Pero quédense tranquilos como dije antes el socialismo es una utopía por eso del facho que llevamos dentro. Eso sí, no se olviden que el socializarse es una necesidad, que la solidaridad también nos ayuda a alimentar nuestro facho. Que si creamos una necesidad, necesitamos que haya la mayor cantidad posible de personas que puedan alcanzarla. Que una mirada parcial, soló nos deja ver el árbol y no el bosque.

No en vano ante las crisis más profundas la sociedad se aglutina, florecen las asambleas, las cooperativas, la solidaridad, los movimientos sociales.

La solución no es Nagasaki o Hiroshima, la solución está en crecer juntos, socialmente, solidariamente, permitiendo que cada vez más gente pueda acceder a las necesidades que creamos. La cosa no es compartir todo, sino una buena porción. Es la única forma de mantenerse donde llegaron.

Chau gente (linda y fea) me voy con la música a otra parte. Se salvaron porque toque donde toque siempre desafino.

1 comentario:

manuel el coronel dijo...

Es que la verdadera revolución compañero es transformar a ese ser capitalista original en peronista (socialista nacional) Ja!