viernes, 11 de abril de 2014

Huelga General. Un analisis sobre quienes lo convocaron y quienes adhirieron de motus propio



 
 

No voy a ponderar el acatamiento de un paro como el de ayer. No me voy a poner a analizar si tuvo un alto grado de acatamiento debido a la falta de transporte o a los piquetes. No es mi intención. Pero si quiero ir más allá, quiero analizar la actitud de los que pararon independientemente de si había transporte o eran muchos los piquetes y también a la dirigencia sindical que llamó a este paro nacional.
Comenzaré por aquellos que adhirieron al paro por motus propio, por descontento con la actual situación económica o con el gobierno. Creo que quienes hicieron esto, tienen mala memoria. Se olvidan que fue este gobierno quien restituyó las paritarias libres, quien puso en practica el Consejo del Salario Mínimo, quien implementó la Asignación Universal por Hijo, el que recuperó el sistema jubilatorio para el sector público; el que doto a las asignaciones jubilatorias de una adecuación del monto de las mismas por ley. Por otro lado fue el que puso en práctica políticas económicas que permitieron recuperar el empleo llegando a la creación de casi 6 millones de nuevos puestos de trabajo.
Dicho esto, no voy a dejar de reconocer, que el salario luego del golpe económico que trajo aparejada la devaluación ha sufrido una degradación en términos de poder adquisitivo, pero creo fervientemente que con un paro lo único que logran es hacerle el juego a esos sectores que propiciaron ese golpe económico. Cualquier intento de conseguir una remuneración que nos quiera retrotraer al estado anterior o superar el mismo estado de poder adquisitivo lo que logrará será generar una espiral inflacionaria. La única forma que esas remuneraciones logren un mayor poder adquisitivo en términos reales sería mediante un crecimiento importante de la producción, cosa que dado el estado de la situación económica mundial se avizora muy difícil.
Realmente creo que los que han ido por decisión propia al paro le han hechado una mano de tierra al gobierno y a sí mismos (dado que este ha sido el único gobierno en los últimos tiempos que ha hecho tanto por el sector asalariado). Sí, estoy de acuerdo que el gobierno puede hacer más cosas en beneficio de lograr un mayor poder adquisitivo de los sectores asalariados (como crear las condiciones para desmonopolizar el sector alimenticio y poner tope a márgenes de ganancia exorbitantes en dicho sector que no se condicen con los que se consiguen en cualquier otra parte del mundo) pero para esto precisamente necesita de un fuerte apoyo popular. La cuestión a mi modo de ver, no pasa por una medida de fuerza, sino por llevar planteamientos con propuestas constructivas viables que puedan mejorar la calidad de vida del asalariado. La cuestión pasa por dar a este el mejor gobierno de los últimos tiempos un respaldo absoluto sin caer en la obsecuencia, proponiendo y planteando políticas alternativas que sigan permitiendo a la masa asalariada una cada vez mejor distribución de la riqueza.
Con respecto a la dirigencia sindical que llamo a este paro de actividades, tengo que decir que solo se explica este llamado viéndolo desde el angulo de las ansias de vedetismo y poder de sus dirigentes. Sobre todo después de haber pasado hace muy poco por un golpe económico de los sectores oligárquicos del país. Realmente me es imposible pensar en las buenas intenciones de los mismos porque a menos que tengan un desconocimiento total de la situación internacional, un desconocimiento total de los intereses de las potencias internacionales y de las intenciones de los sectores oligárquicos del país y de las grandes multinacionales es imposible de justificar. Y de ser así, de tener esa falta de conocimiento, les pediría que se pongan a la altura de los cargos para los cuales han sido elegidos y estudien y se informen un poco más. De todas formas y siendo benévolo con ellos, por lo menos han incurrido en la negligencia de no prepararse para los cargos para los cuales han sido elegido por sus afiliados.


jueves, 10 de abril de 2014

Imperdible


Una excelente alocución de la senadora brasileña Vanessa Grazziotin, haciéndole notar a María Corina Machado, todas y cada una de las incongruencias por ella planteadas y asimismo haciendo una defensa a la autodeterminación de los pueblos y dando un rotundo no a la injerencia extranjera en las políticas internas de un país.
 

sábado, 29 de marzo de 2014

Medios de comunicación, su influencia en la salud mental de la población y en la desarticulación del tejido social

 

Ayer, viendo por Internet el programa de La Hojilla en Tv, tuve acceso a una entrevista que se realizó ya hace unos cuantos años atrás al psiquiatra venezolano Heriberto González sobre cómo influyen los medios de comunicación sobre la salud mental de la población de un determinado país, en este caso Venezuela, pero que puede ser aplicado a cualquier país donde se quiera manipular la conducta de los individuos con respecto a determinados hechos y valoración de políticos y políticas.

 

Me resulto sumamente interesante el hecho de que el mismo presente ejemplos sencillos de cómo se logran estos objetivos  y que técnicas se emplean para lograr el objetivo deseado, por lo que al final de este post añado las entrevistas realizadas al mismo por dicho programa de televisión.

 

Si Uds. acceden a las mismas verán un paralelismo semejante con las técnicas de los medios hegemónicos de comunicación usadas en nuestro país.

 

Cabe acotar que estas técnicas no se agotan con las ahí mencionadas. Habría que agregarles las técnicas usadas para desarticular todo lo que tenga que ver con la integración de los individuos a lo social, a la solidaridad diaria y por ende a la política. Demonizando a las organizaciones políticas, sindicales y sociales.

 

Es que para quienes detentan el poder económico, la conducta colectiva resulta sumamente peligrosa para sus intereses. El individuo aislado es fácilmente maleable y dominable mientras que el colectivo encuádrese en el objetivo que se encuadre tiende a abrir su mente y lo más peligroso aún a ampliar sus fuerzas en progresiones geométricas para la consecución de sus objetivos. Si pensar es peligroso, pensar y obrar mucho más.

 

Otras técnicas son repetir hasta el hartazgo frases vacías de contenido pero que hagan recaer las frustraciones de la gente en terceras personas en las que los medios de comunicación estén interesados en hacer recaer las mismas.

 

Por otro lado en la entrevista se toca el fenómeno de la clase media y su influenciabilidad desde los medios de comunicación. Por mi parte creo que este es un fenómeno que va más allá de los medios de comunicación. Creo que el mismo tiene origen con el advenimiento del neoliberalismo y el consumismo, donde se enfatizó con el bombardeo publicitario el sentido de pertenecer. El éxito comenzó a medirse en termino de bienes adquiridos y esos bienes hacían al status social de una persona. Ese status fortalecía el ego de una persona y ese ego era más grande en la medida que hubiese menos personas que accedieran a ese status. Por eso la clase media comenzó a distanciarse de la clase baja y a ser más afín y permeable a lo que la clase alta decidiese o propusiese. Porque la clase alta no era una amenaza para su ego, pero en la medida que la clase baja accediese a lo que ella poseía, su ego se vería disminuido pues dejaría de ser uno de los pocos elegidos, para ser alguien más del montón. Por eso aun cuando siempre sus intereses habían estado y seguirían estando más cerca de los pobres que de la oligarquía, sus oídos se abrirían más fácilmente a las decisiones que favoreciesen a la oligarquía.

 

Por eso es necesaria la pluralidad de opiniones y posiciones en los medios de comunicación, la intervención no solo del estado, sino de los distintos actores de la sociedad en los mismos y la concientización de como los mismos pueden influir en la salud individual y colectiva de las personas.

 

La ley de medios ha significado un aporte importantísimo en este sentido pero todavía queda  en deuda una tarea de concientización de como los mismos pueden afectarnos sino somos capaces de informarnos dentro de una pluralidad de visiones que pueden hacernos lograr un panorama más objetivo de los hechos.

 
 
 
 

miércoles, 19 de marzo de 2014

Incoherencia Total




La del Frente Renovador, liderado por Massa? No, la incoherencia total es la que observo en algunos conocidos, que apoyan al ex intendente de Tigre, y que ahora se muestran indignados con el gobierno porque les ha dado un 4% menos de lo que pedían los gremios docentes.


A ver no entiendo muchachos, por un lado dicen pensar seriamente que en las próximas elecciones votarían a un partido en el cual algunos de sus dirigentes proponían eliminar las paritarias y rebajarle los sueldos a los asalariados un 10% y por el otro se indignan porque el gobierno de la Provincia de Buenos Aires le da al sector docente un 4% menos del 35% de aumento que pedía dicho sector? Creo que si no me falla la matemática, entre lo que propone el partido que dicen apoyar y lo que el gobierno le otorga a dicho sector hay un 42,1% de diferencia en favor del gremio docente negociando con este gobierno.

Aprendan de los dirigentes del Frente Renovador que sí son coherentes. Ellos proponen reducir los salarios y eliminar las retenciones, o sea todo en favor del sector oligárquico de nuestro país.



jueves, 20 de febrero de 2014

Consideraciones sobre los hechos de actualidad en Venezuela


No hubiese sido necesario para un análisis sobre el tema, pero por esas casualidades de la vida me ha tocado entablar amistad con personas Venezolanas que viven en estos momentos en su país. Personas adeptas al gobierno y también opositoras. Por suerte y quizás también por eso de que uno elige a sus amigos, todas son personas equilibradas y con una conciencia pacifista y al mismo tiempo patriótica. De uno y otro lado coinciden en dos puntos básicos: a) Condenan y repudian los actos de violencia que se llevan a cabo en estos días en Venezuela, señalando que en todos los casos los actos de violencia provienen de los manifestantes de derecha, los que a excepción del primer día, ya no son estudiantes sino personas de mayor edad que cuentan con motos de alta cilindrada costosísimas para movilizarse. b) Sienten una profunda indignación por las directivas que le enviaron funcionarios de la Embajada de EE.UU. a su presidente con el fin de que entrara en dialogo con la oposición, que liberara a todos los detenidos, y que dejara sin efecto la orden de detención que pesa sobre el líder opositor Leopoldo López. La indignación no es por el llamado a diálogo con la oposición (cosa que Maduro viene haciendo desde hace tiempo) sino por dar directivas en su política interior. (ver http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-240012-2014-02-17.html).

 

Dicho esto, quiero entrar de lleno a un análisis sobre los hechos que vienen aconteciendo en Venezuela desde el último 12 de febrero. Desde mi punto de vista la cosa es bien simple y está relacionada con los hechos que han venido sucediendo en los últimos tiempos en Brasil y Argentina (protestas violentas en el primero e intento de golpe económico en el segundo)- No creo que esos casos estén aislados unos de otros sino que se dan en un plan orquestado desde las grandes potencias que ven amenazados sus intereses por la decisión de muchos países de Latinoamérica de ser económicamente soberanos. Esto amenaza sus intereses y se aprovechan de las antinomias que en ellos se han creado entre sectores y clases sociales que gracias a estas políticas han ido emergiendo. Se aprovechan del hecho de que un alto porcentaje de la oligarquía de los mismos carece por completo de sentido de pertenencia a un país o nación, de que solo se rigen por la patria del bolsillo. Y lamentablemente a esos sectores se les unen otros que por el tema que sea o por la influencia de los medios de comunicación están enfrentados con el gobierno en turno.

Todos ellos deberían de tener más cuidado, deberían pensar fríamente, deberían ser conscientes de que el ceder espacio de poder hoy, para ganar espacio económico inmediato puede que en el futuro les juegue en contra; porque el ceder poder hace que otros crezcan mucho más que ellos y en el día de mañana pasen a ser sus servidores incondicionales ya no por los favores recibidos, sino porque su poder es inmensamente superior al de ellos.

Por qué digo esto?  Porque se puede ver desde que comenzó esta situación cómo los grandes medios de comunicación han tergiversado los hechos o simplemente han dado una mirada parcial de los hechos y han presentado una sola versión de los acontecimientos, mostrando en muchos casos fotografías falsas que pertenecían a disturbios registrados en otras épocas e incluso en lugares remotos del mundo (algunas de las cuales muestro a continuación en el post.). Porque se han sembrado las redes sociales con fotos trucadas o pertenecientes a otros eventos, y porque fuera de Venezuela muchas veces no se pueden ver los canales en manos del Estado o afines al mismo, al menos no en un sus links normales y en muchos casos se debe de recurrir al portal del Sistema Bolivariano de Comunicación e Información ( www.sibci.gob.ve ). Esto sucede al menos en países como México, España, Italia, y en innumerables ocasiones también en Argentina. Se han podido registrar mensajes de twitter en los cuales la parlamentaria María Corina Machado expresa que se regocijaría en el caso de una invasión de EEUU a Venezuela; hasta llegar al hecho mencionado ayer por el presidente Maduro  sobre la injerencia de EEUU para que libere a determinadas personas, que de ser cierto es una seria intromisión en asuntos internos de ese país y una velada amenaza a sus dirigentes. Y con la amenaza a los dirigentes está la amenaza a los intereses de una nación libre y soberana.

Por eso hoy debemos tener cuidado, porque el caso de Venezuela a mi entender es un caso de testeo sobre el resto de Latinoamérica y hoy más que nunca por sobre las antinomias políticas y los intereses económicos debemos estar unidos en cada uno de nuestros países y ofrecer un apoyo irrestricto al pueblo de Venezuela.






 
 

jueves, 30 de enero de 2014

Estatizar el Comercio Exterior

No es mi costumbre reproducir otros artículos, pero en este caso, y ante la situación económica que atraviesa nuestro país debido a la presión de ciertos sectores concentrados de la economía, además de por estar completamente de acuerdo con el mismo; reproduzco un artículo de Atilio Borón al que adhiero completamente sin dejar de lado que harían falta medidas complementarias como las expuestas en este mismo blog con respecto a la soberanía alimentaria y la posición dominante de ciertas empresas en el sector.

 

A continuación transcribo en forma completa el artículo mencionado en el párrafo anterior:

 

La Argentina enfrenta una grave crisis cuyas dos principales manifestaciones son la trepada del dólar –que refleja una peculiar anomalía argentina, porque esa moneda se está devaluando en todo el mundo, incluyendo por supuesto América Latina y el Caribe- y la resultante escalada inflacionaria que la insólita revaluación de la divisa estadounidense produce en la economía argentina. La devaluación del peso y el impulso inflacionario son, en realidad, dos caras de una misma moneda. Pero la gran paradoja es que desplome sufrido por el peso no guarda correspondencia con la situación imperante en la economía real. Esta no tiene la solidez y el dinamismo del período 2003-2008, pero está lejos de verse reflejada en los desquiciantes movimientos que se registran en el tipo de cambio.

Veamos: la producción agropecuaria se mantiene en niveles comparativamente muy elevados, aun cuando la “sojización” de la agricultura plantea numerosos problemas (económicos, sociales y ecológicos) que no podemos examinar aquí; algunas ramas del sector industrial (automóviles, motocicletas, electrónicos diversos, etcétera) marcan nuevos records a pesar de las restricciones para la importación de algunos insumos cruciales; la gran minería prosigue su marcha, más allá de lo ocurrido con Pascua Lama producto de un fallo de la justicia chilena; la explotación de hidrocarburos, estimulada por las perspectivas de Vaca Muerta retoma un ritmo ascendente; los bancos y las entidades financieras registran significativas ganancias y según un reciente estudio de la CEPAL las exportaciones argentinas crecen por encima del promedio regional.

Si esto es así, ¿qué es lo que está ocurriendo? Más allá de abrir una discusión seria sobre “el modelo”, misma que no hicieron los economistas de la oposición adscriptos férreamente al neoliberalismo de los años noventa, ni tampoco los del oficialismo, para quienes lo único que había que hacer era “profundizar” un esquema económico cuyos límites, inconsistencias y deformaciones eran evidentes por lo menos desde el 2010 y acerca de los cuáles más de una vez nos referimos en nuestro blog. Pero más allá de esta necesaria discusión, decíamos, se impone actuar con urgencia sobre la coyuntura cortando de un tajo el nudo gordiano que está asfixiando a la economía argentina con la estampida del dólar y la peligrosa escalada inflacionaria. Para ello el estado deberá recuperar, sin más dilaciones, el control del comercio exterior, fuente insustituible de las divisas que necesita el país.

Es absurdo, y a estas alturas demencial, que cinco o seis grandes oligopolios manejen el grueso de la divisas que ingresan por la vía de las exportaciones agropecuarias. En una economía tan dolarizada como la Argentina, en donde los componentes importados afectan a casi todas, por no decir todas, las actividades económicas del país, dejar que la disponibilidad de dólares quede en manos de un puñado de oligopolios es un acto de soberana insensatez. En Chile, sin ir más lejos, los ingresos de su riqueza principal, el cobre, los controla exclusivamente el estado.

En nuestro país, en cambio, un 80 por ciento de lo producido por las exportaciones cerealeras lo retienen grandes oligopolios transnacionales, y especialmente Cargill y Bunge, seguidos de cerca por Continental y Dreyfus; a su vez un par de grandes empresas controlan los ingresos que producen las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, principalmente aceite de soja; en la gran minería quienes lo hacen son las transnacionales del sector; y en el área de hidrocarburos (petróleo y gas) las propias empresas, con el agregado ahora de YPF pero sin perder de vista que ésta es una sociedad anónima y no una empresa del estado. Todas estas corporaciones están fuertemente articuladas con la banca extranjera, predominante en la Argentina, y mantienen fluidos contactos con los paraísos fiscales que proliferan sobre todo en el capitalismo desarrollado.

En suma: un puñado de 100 empresas controlan aproximadamente el 80 por ciento del total de las exportaciones de la Argentina, y son ellas las que retienen los dólares que surgen de este comercio y que son requeridos por distintos sectores de la economía nacional.

De lo anterior se infiere una conclusión tan simple como contundente: quien controla la disponibilidad de dólares termina teniendo la capacidad de fijar su precio en el mercado local, especialmente ante un Banco Central debilitado y cuyas reservas cayeron de 52.190 millones de dólares en el 1010 a 28.700 millones de dólares al finalizar enero del 2014. Esta debilidad del BCRA le impide desbaratar las maniobras de la cúpula empresarial más concentrada, fuertemente orientada hacia los mercados internacionales, y para la cual el dólar “recontra alto” (uno de los pilares del menemismo) significa pingües ganancias porque desvaloriza el salario de los trabajadores y les permite alentar la carrera inflacionaria con la seguridad de que su disponibilidad de dólares la sitúa a refugio de cualquier contingencia. En consecuencia, el control de las divisas por parte de ese puñado de grandes oligopolios le permite ser el verdadero autor de las políticas económicas de un país tan dolarizado como la Argentina y, además, extorsionar a cualquier gobierno que no se someta a sus mandatos.

Pueden aterrorizar a la población agitando el fantasma de la hiperinflación, que este país padeció a tan brutal costo en 1989 o el espectro del “corralito” de finales del 2001, y de ese modo desestabilizar a un gobierno que debe jugar partidas simultáneas de ajedrez (en el frente fiscal, tributario, monetario, cambiario, productivo) con enemigos que no sólo procuran derrotarlo en una puja puntual sino sobre todo derrocarlo. Y el gobierno actual comete el error de pensar que con concesiones varias podrá apaciguar el “instinto asesino”, como le llaman admirativamente los ideólogos neoliberales, de esos enormes conglomerados para las cuales la ganancia y el ganar -sobre todo el ganar, como recordaba Marx- es una verdadera religión cuyos preceptos son respetados escrupulosamente. Por ejemplo, el carácter sacrosanto de la propiedad privada y, por extraño que parezca, la convicción de que la lucha de clases es algo tan natural y omnipresente como el aire que respiramos, y libra esa batalla con todas sus fuerzas.

Ante cada concesión de un gobierno satanizado como su enemigo la única respuesta que tiene es la de atacarlo con más ferocidad que antes, exigiendo, como Shylock a Antonio, más y más concesiones: ¡pague la deuda, acuda al CIADI, arregle con el Club de París, abra Vaca Muerta para empresas fugitivas de la justicia como Chevron, deje que la gran minería trabaje sin interferencias!, mientras persiste en su ataque en todos los frentes con el apoyo de la prensa hegemónica que maneja a su antojo. La crisis actual demuestra, de paso, lo ilusoria que fueron aquellas expectativas del kirchnerismo de crear una burguesía nacional, patriótica y solidaria con los intereses de las mayorías. Ya lo había dicho el Che, hace cincuenta años, y la historia le volvió a dar la razón por enésima vez: la burguesía nacional no existe.

Ahora bien: ¿cómo debería producirse la estatización del comercio exterior? Primero, no puede ser una medida aislada porque se necesita un enfoque integral que: (a) abarque a toda la cadena de comercialización del sistema agroalimentario, hoy controlado por las multinacionales, lo que debería rematar en la creación de una Junta Nacional Agroalimentaria, con las salvedades que plantearemos más abajo; (b) aumente las alícuotas impositivas a la gran propiedad rural e implemente un eficaz sistema de control que evite las sobre y sub facturaciones de las cerealeras, hoy cómplices necesarias de la corrida cambiaria; y, finalmente, (c) que re-estatice los puertos del sistema de la Hidrovía Paraná-Paraguay, privatizados en los años noventa y que son las puertas de salida de gran parte de las exportaciones agropecuarias.

Estas medidas deben ser puestas en práctica con la mayor celeridad, porque el ritmo de la crisis no tolera dilaciones. Segundo, se requiere imaginación y experiencia práctica, porque no se trata de resucitar la antigua Junta Nacional de Granos o al Instituto Argentino para la Promoción del Intercambio, el IAPI de la época del primer peronismo, porque el capital ha creado nuevos instrumentos financieros (compraventa a futuro, swaps, derivativos, etcétera) y la tecnología importantes innovaciones, (como el silo bolsa, que independiza al productor del riesgo que se le arruine la cosecha) lo que le permite postergar su venta hasta que el precio sea aproxime a sus expectativas, todo lo cual torna más difícil el control del comercio exterior por parte de los gobiernos. De lo anterior se desprende la necesidad de concebir una agencia estatal que regule a la totalidad del sistema agroalimentario del país, desde su origen hasta su comercialización minorista, algo bien diferente a la JNG o el IAPI. Tercero, y decisivo, esto solo será viable si se constituye un gran movimiento popular capaz de construir un instrumento político que respalde esas iniciativas y otras más encaminadas a redefinir por izquierda el rumbo de la economía argentina: la largamente demorada reforma tributaria y la elaboración de una efectiva política antiinflacionaria que resguarde los ingresos de los asalariados, para comenzar.

Una convocatoria popular sin sectarismos ni soberbias burocráticas; sin verticalismos ni verdades establecidas, porque de lo contrario la respuesta de las clases y capas populares será una mezcla de impotencia, miedo paralizante ante la clara percepción del escarmiento que se cierne sobre ellas y, en algunos casos, indiferencia, mezcla que mucho tuvo que ver con el funesto desenlace sufrido por los gobiernos peronistas en 1955 y en 1976. Una decisión tan crucial e impostergable como la estatización del comercio exterior, cualquiera que sea su forma legal y jurídica, es antes que nada un hecho político que no puede ser producido por un decreto o una resolución firmada por un funcionario instalado en las “alturas” del aparato estatal.

Resta ver si el gobierno es consciente de la gravedad de la situación y decide actuar en consecuencia. La experiencia pasada no permite abrigar demasiadas expectativas pero, como tantas veces lo recordaran las Madres de Plaza de Mayo, no hay peor lucha que la que no se libra.

domingo, 19 de enero de 2014

Francisco I. Un análisis después de un tiempo de gestión.



A veces para hacer un juicio de valor hay que dejar transcurrir un cierto tiempo. No solo para poder apreciar la tarea de quien pretendemos analizar, sino para despojarnos de ciertos preconceptos que podemos habernos creado.

Precisamente eso quise hacer con la figura de Francisco I. Con dicha figura cargaba con el preconcepto de que se lo hubiese mencionado como alguien que había mirado hacia otro lado en épocas de la dictadura, o que específicamente no se haya preocupado por sacerdotes de su diócesis para salvarlos de las garras salvajes de ésta. También llevaba como preconcepto su enfrentamiento con Néstor acerca del tema del matrimonio civil igualitario.

Estos temas que hacían a mi preconcepto,  merecen que de alguna forma los aborde desde una óptica lo más libre de subjetivismo que pueda hacer.

 Con respecto al matrimonio civil igualitario, no hay mucho que decir, es lógico que un representante de la iglesia católica esté en contra de esta institución que si bien es un derecho inalienable que se debía la ciudadanía  está reñido contra los preceptos originales del catolicismo.

 Con respecto a su accionar durante la dictadura deberíamos de tener en cuenta el sentido innato de las personas de su instinto de supervivencia. Y en mayor o menor medida ser sinceros y aceptar que todos los que sobrevivimos a ese período fuimos de alguna manera cómplices del mismo ya sea mediante algunos silencios, mediante algunas omisiones. No creo que ninguno de nosotros (los sobrevivientes) hayamos hecho oír de manera constante nuestros cuestionamientos ni los reclamos que deberíamos haber hecho oportunamente. Tuvimos que esperar a ir recomponiéndonos, reagrupándonos y dejar que los errores de aquellos que se creían intocables se fuesen sucediendo para comenzar a hacer oír nuestras voces. Y era lógico, no podíamos hacer otra cosa. Era un suicidio intentar otra cosa en esos momentos, solo quedaba esperar y medianamente en los ámbitos en los que se pudiese tocar soslayadamente el tema.

No conozco que Francisco hubiese alabado el sistema, solo calló y omitió. Me hubiese gustado saber cuántos de los que criticaron ese accionar cuando salió elegido papa, no hicieron lo mismo en ese entonces.

Lo real, hoy después de transcurrido un tiempo en el ejercicio de su papado es que el discurso y algunos de los hechos del Vaticano cambiaron. Cambiaron para bien, para acercar un poco la doctrina de la iglesia al cristianismo de los orígenes. A esa religión (como decía Engels)  de los esclavos y los libertos, de los pobres despojados de todos sus derechos, de los pueblos subyugados o dispersados por Roma.

Hay conceptos vertidos por Francisco que son muy osados para ser expresado por el jefe mundial de la iglesia, desde ya el haber puesto al hombre como centro de todo sistema económico, cuando dijo: "Vivimos las consecuencias de una decisión mundial, de un sistema económico que lleva a esta tragedia. Un sistema económico que tiene en el centro un ídolo que se llama dinero. Pero Dios ha querido que en el centro del mundo estén el hombre y la mujer y que lleven adelante el mundo con su trabajo, y no con el dinero". O como cuando proclama como en el documento “La alegría del Evangelio” cuando se refiere a la teoría del derrame que postula que el crecimiento en un contexto de libertad de mercado, provoca espontáneamente mayor equidad e inclusión social: “esta opinión jamás ha sido confirmada por los hechos y ella expresa una confianza burda e ingenua en la bondad de quienes detectan el poder económico y los mecanismos del sistema económico imperante” y continua aseverando:  “el desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de regulación por los Estados, encargados de velar por el bien común…., y a ello se añade una corrupción ramificada y la evasión fiscal”. En este y otros documento hace una crítica despiadada del neoliberalismo y de la globalización económica. Y en especial este último documento le ha valido el tilde desde varios sectores de la sociedad de USA de comunista.

Claro, están los que van a decir que esto es solo una pantalla para que las cosas sigan como están, como para acallar a aquellas críticas que se cernían sobre la iglesia en los últimos tiempos.  Pero, de la misma forma estas personas tendrían que analizar que lo que dice la máxima autoridad de la religión que cuenta con 1.400 millones de feligreses que en mayor o menor grado la asumen como propia, lleva también a crear conciencia sobre un enorme porcentaje de esos feligreses. Y eso no es poca cosa, y eso es despertar conciencia, es crear a futuro una crítica desde el punto de vista de la fe sobre un sistema económico que maneja actualmente una gran parte de la economía mundial.

A esos que lo ven como pantalla para continuar un status quo de las cosas, les digo que de ser así, sería una jugada demasiado arriesgada con un alto porcentaje de probabilidad de volverse en contra.

Por lo pronto se creó conciencia, se envió también un mensaje a los líderes económicos mundiales y esto es un gran avance pese a quien le pese.

Por otro lado se han instalado en el seno de la comunidad católica temas como la anticoncepción, la fertilización, el celibato, el sacerdocio de la mujer, etc que si bien no serán seguramente temas sobre los que se expida el Vaticano en el corto tiempo, han llegado al seno de la iglesia con el fin de debatirlos e incorporarlos gradualmente a la agenda.

Está ahora en los fieles, así como en nuestros países; está en el pueblo en defender lo logrado y en exigir la profundización de lo hasta ahora alcanzado, pero no se puede negar el hecho del acercamiento a los orígenes del cristianismo y del enfrentamiento con el establishment económico. Sea como pantalla o sea como un acercamiento verdadero,  el puntapié inicial está dado. Ahora hay que ver como tratamos la pelota.